martes, septiembre 22, 2009

I variación de un poema para Juan Gelman

esta voluntad de decir
pero no la memoria
no
no el nudo
no la tensa la línea de eventos que dicen fueron
parecían
perecieron no
sus nombres
esos con que la vasta hora
y aquella otra de las desolaciones
y aquella más amable más querida más
en un punto invisible se intersectan
daga en el centro de otro corazón que de otra forma
sigue latiendo y sigue deslatiéndose
espejo roto en el ojo el signo en que me miro
―roto también―
y veo la hondura
herida huella
de un tiempo
en éste detenido
anclado
levemente

pienso que era la luz lenta y alta
lengua meridiana
―era, parecía―
sobre las cosas:

luz sobre las cosas digo
era la luz de la razón y no
solamente esa luz
al mismo tiempo
otra luz también
era parecía
más cenital más suave más serena
luz más allá de sí misma sobre las cosas y no
la idea nada más
de la luz
sobre otra idea

eran los verdaderos días
los días verdaderos
los obcecados que pasaron
también
de la luz verdadera a las sombras
constantes densas
días que al silencio
como piedras o palabras muy graves
hacia un agua profunda
se arrojaron
nada se dijo entonces si se dijo
no
no
no
nada decirse ya de aquello

otro umbral otra
tiniebla
este silencio
otra cancelación
despojos de otra luz ya no tanto o de otro modo
esta
la turbiedad que digo:
recuerdos que no
que simplemente no
alcanzo
y no
cosas allá que creo haciéndose despacio
cosas que existen superpuestas como ojos y bocas y cadáveres
que reciben besos en la frente
oleos
llantos en el allá que hubo y que fue y que sería
por única vez
y que no otra porque no podría ser

un vislumbrar ahora
por ejemplo
imagino:
―en este ahora cada ya de sí cancelado―
huesos
la redonda forma de una uva
el filo esplendente del anillo
un día de bodas
sangre
manos que se entrecruzan a la altura del pecho
y cofias
y una mujer tras los arbustos
que orinaba
y un hombre que veía y se veía
no ser aquello que sus ojos

y la casa
―hay que acordarse
recordare
don´t ever forget it
there is no place like home
mon amis
je ne me souvenir pas de la maison
digo y no entiendo―
o lo que era parecía:

ventanas que hacia adentro
y hacia fuera
el espacio
entornaban lo abrían de lo sombrío
como una ciruela púrpura reventada en la banqueta
su blanquecina pulpa
y lo cerraban también como un cofre
y una mujer adentro que dijeron dormía
por ejemplo:
hago un esfuerzo y sí
al centro de mí mismo
en algún lado que son todos
una puerta
veo
todas las puertas
el umbral los umbrales
la casa la prisión ese jardín terrible
el matadero sus tenebrosos iluminados sótanos
a los que nadie bajaba
salvo el miedo de todos tronándose los dedos
y los cirios que de trémula
pequeñita ingravidez su flama
en el altar bullían su hervidero
una cosa quemándose
el pabilo el asombro los primeros deseos
san jorge bendito entre guirnaldas de papel
agua que sobre mi cabeza derramó
la mano que sacrificaba los cerdos

un fragmento y otro
y otro más
y no otra cosa
como el cuerpo que vi
―y que no dejo de ver―
sobre las vías

la infancia era parecía
lo que la juventud
ahora que apenas me sostengo:
aquella baba violenta del verano
sobre las raspaduras
las quebraduras
las impostergables enmendaduras del sí
del no
de lo que fuimos y no
de lo que fueron cosas nombres mitú voz rostros
aguijones un frío de cosas resbalando la garganta
una mujer un hombre
un hombre fue tras los arbustos
ciertamente
y yo que veía y me veía
no ser aquello que mis ojos y ser
lo que deseaba

ay cuantos años pasaron
pienso dentro de mí muy dentro
y en el puño que aprieto
al girar la perilla de esta puerta
que fue o sería o vendría siendo
una puerta verdadera o solo
otra cosa no tanto
veo:

la vaga luz sobre el lienzo
―un lienzo que es deveras algún lienzo, por favor―:
lo que queda
una borrasca es decir
de decir estas cosas
sin decirlas
incomprensibles gestos nada más
frente a una casa que levanta un remolino
muy alto y muy más allá de mí
muy mucho
y se la lleva
lejos muy lejos
tanto y tanto
y tantísimo
mientras lloro
o intento por lo menos
lloración


nadie entiende
―yo no, por supuesto―
o antes
entendió porque no
de veras no
no
no
no
y para qué

no hace falta
como hacen la leche o la sal o un cuerpo
como este de mí ahora en esta hora tan alta
falta
hablar de esto

mejor la flor de las angustias
porque ella sí
para mi bien mi dulce bien
sí la enormísima creciente mejor
la demudada flor perpetua
creciendo de importancia
entre mis labios piernas
creciendo de otro modo

mejor decir de alguna
―de ella por ejemplo
de él
mejor de él
en esta hora tan alta―
mirándolo a sus escorpiones ojos
barcos en ultramar y marineros al mástil
agitando pañuelos como espuma
mareas profundas
puertas que no voy a cerrar
porque no puedo
sus ojos
―y nadie
por que nadie―
decir mejor:
le besé los cabellos de crencha ondulada
digamos
por ejemplo
mirándolo a sus ojos cadáveres de niño finisecular
de niño corazón y niño lobo y otros:
que suspenda el gorrión su menudo cadáver
dentro de mí muy dentro
muy allí
que se parta en mil dos mil tres mil la media noche
pero ya que se parta

y sólo por ello no diré la memoria
aquella memoria no
―vaga incierta muda sombría desluzida―:
diré
ciertamente
los nombres que aprendí
a mi manera
los nombres del cuerpo
de su cuerpo
de la laxitud de su cuerpo
de todo lo que de su cuerpo puede llamarse así
eso diré
dentro y fuera y en mí mismo
por siempre y para siempre
y a la hora de la hora
de nuestra muerte
―la verdadera muerte
y no algún otra―
amén

sábado, septiembre 12, 2009

Poema para el hombre que viene

Los he visto venir
y digo aún que el día que se anuncia
tras los cristales rotos
los traerá todavía en mayor número
como traen
las viejas fotografías color sepia
olvidados recuerdos
trazas de lo que fuimos el día irreconocible
aquello que con demudada voz
decíamos
temblando inocua furia

al alba vendrán
―me digo―
las largas
trémulas procesiones
a repetir el gesto de esa inútil violencia
ya vencida:
los puños apretados
sueños que bajo el párpado anidan
y se enraízan
y lentamente se pudren

van a venir aún como nosotros
en la hora más alta de su desheredad
los que tantos dijimos
no
no
no
jamás
no seremos
los que
aquellas cosas terribles que decían
nos aguardaban
tras los años estériles de fugaz alegría:
inútiles promesas que a veces todavía
en el pecho descubro
como un nudo
el aguijón sereno
de los días perdidos
disueltos en la breve
y esplendente borrasca
de nuestra juventud



van a venir cantando
como hicimos
la baldía balada de la ira
y no serán
no
no
no
jamás
no seremos los que
estas cosas terribles
que digo les esperan
tras los años estériles de fugaz alegría
inútiles promesas
que a veces todavía


ya los oigo cantar
la baldía balada baladí
y en un quieto temblor
de cosas derrumbándose
y haciéndose de nuevo
callar lo que callamos

jueves, abril 02, 2009

El río Perla en su paso por Guangzhou

Desde algún sito desciende
eso es seguro
pienso

como todo lo que nace y perece
y esta ahi unos unos minutos o amplias eternidades
para el asombro de los otros
o su inofensiva indeferencia
en algún sitio surge

lenta quizá rápidamente

a mí, como sea, solo me queda imaginar un hilo de agua
que brota a borbotones
en la punta de alguna montaña escondida en la niebla

verdes arrozales
bueyes atascados en el lodo
cimas que de blancura en otra lengua
reverberan
hombres que hacen el amor
a sus mujeres
de algún modo distinto

allá será, imagino,
sin apelar a Heráclito de Efeso
un río diferente

porque aquí es solo un olor de muerte
y pudrición
un tapete de inflamadas escamas suspendidas
y ojillos apagados
una mancha de aceite y agua jabonosa rumbo al mar

domingo, febrero 15, 2009

Dim Sum

En los sucios canastillos de bambú
sobre el bracero de piedra
-la humeante flor de arroz
sus petálos cerrados de blancura-
el Dim Sum vaporiza
lentamente

digo en mi lengua

Le Quay Zheng traduce para mí
sin embargo
las palabras
los gestos
las miradas de vivaces parroquianos
en el pequeño puesto
sobre el callejon de las orquideas:

de una lengua a otra lengua a otra lengua
la vieja de la grande joroba
y las jóvenes muchachas
y el barbero sentado en la mesa más próxima
dicen come

y yo obedezco

martes, febrero 10, 2009

Hong Kong

Perdido
un extranjero ahora
completamente
en estas tierras

un hombre ciego agitando sus brazos
en el hangar de los increibles sonidos
incomprensibles

no hallan eco
mis palabras
los nombres en los que un dia fui instruido
amorosamente

como decir pan o hermana
y sentir solamente un punado de arena saliendo de la boca

nadie entiende este modo de decir mi humanidad
tan pequena

he venido del otro lado del mundo
donde se come
y se ama
y se muere
de algun otro modo
-les digo-

y todos asienten con feliz desconcierto
y continuan
sobre las angostas avenidas de Hong Kong
su camino

martes, octubre 14, 2008

Sería Bello

Sería bello
de pronto
ver un flor inmensa
abriéndose
en medio de la calle
brotando de las alcantarillas
como un monstruo violeta

algo
que súbitamente/finalmente
sucediese
entre nosotros:

medianamente luz
―reclamo―
o fuego
o cuerpo
o desnudez

una jícara de agua
sobre las soledades

un tibio río de pan
una fuente de pájaros
recién acabaditos de nacer
en medio del asombro

una lentísima procesión de sordomudos
desnudos a la horca

sería bello
desllorar de una vez todo
tanto y tantísimo y acaso un poco más
suavísimas plumas por los ojos
pequeños estropicios
los días que sí y que no
y los restantes

ver esta ciudad
sus barcos
sumergiéndose hasta el fondo
en un mar vastísimo
vastísimo
de mierda

sería bello
estar por una vez
ebrio de gozo
silbando la canción de la victoria
desde el púlpito
fumar un cigarrillo

mandar todo al carajo

domingo, septiembre 21, 2008

Juan Puc

En esta esquina
Ala luz de la noche solamente poblada
macarenísima santa
ofrece los montes estriados de sus senos
la piel que en ellos circular se revienta
la altiva serenidad de sus pezones

en otro tiempo Juan Puc
macarenísima
hijo de pescadores
oriundo de Hol Box
en Yucatán

detestado
dices
públicamente escarnecido
llevado de la mano hasta el manglar
secretamente tocado
por tus tíos

Ay! me dices
como miraste un día
con tu padre
bajo las verdes aguas
de aquel mar cristalino
los tristes tiburones
girar bajo la embarcación
como bestias dormidas

Ay! pensaste
que tristeza esa vida
que te daba tu padre y que tenías
a toda costa que vivir
entre la pesca constante y el desuello
por las horas de las horas
y los días de los días
amén mi macarena


por eso de algún modo
algún día que ya no rememoras
te fuiste nomás
lejos muy lejos
ay pero que tanto!
(me dices y te ríes)
como hicieran los otros
y otros otros
seguirán haciendo

y aquí llegaste un día
me cuentas
un día nomás como cualquiera
con apenas las nalgas
como prenda
y el corazón henchido
muchacha
de ilusiones

querías ser bella
te dijiste
encontrar un marido un novio lo que fuera
y entonces Raquel de Michoacán te enseñó el arte
de hacer los genitales invisibles
con un poco de maña
muchos dolores
los vendajes
Maritza de Sonora te prestó tus primeros tacones
un vestido floreado a media pierna
los aretes de falsa pedrería
Julia de Taxco te maquilló aquella primer vez
y parecías quinceañera
hermosa toda
corroída filigrana

más tarde vinieron las primeras siliconas
el dolor de la piel lentamente expandiéndose
hacia afuera
las lágrimas de dicha
quieres creer
un par de senos enormes suspendiéndose
virgen morena
sobre tu costillar de niña pescadora

luego el colágeno
extensiones
una voz cada vez menos tu voz
una presencia

aprendiste el inglés suficiente para las transacciones
el lenguaje apropiado
la jerga del oficio

Woud you like a blow job, honey?
What would you like sweet heart?

Fuck me papi
Fuck me papi
Fuck me

Ay Macarenísima
yucateca preciosa
santa niña
ama y señora de estas bestias
antigua domadora de fieros tiburones
que todavía te asaltan la memoria
y te muerden las manos
bajo el agua

nada sé de mis padres
mis hermanos
los tíos que me tocaban con sus manos callosas
las caderas
me aseguras

en el otro extremo de la barra
alguien te llama
guiña un ojo
ofrece una bebida

bye papi
hablamos luego
me prometes
me besas la mejilla
un tercio de la oreja

y te lanzas al agua
tan oscura
en este bar tan sucio
y arruinado

yo veo comos se aleja
ese hipil tan blanco que te viste
tu chongo de matrona
ese olor de muchacha
Juan Puc
que te corona