jueves, abril 02, 2009

El río Perla en su paso por Guangzhou

Desde algún sito desciende
eso es seguro
pienso

como todo lo que nace y perece
y esta ahi unos unos minutos o amplias eternidades
para el asombro de los otros
o su inofensiva indeferencia
en algún sitio surge

lenta quizá rápidamente

a mí, como sea, solo me queda imaginar un hilo de agua
que brota a borbotones
en la punta de alguna montaña escondida en la niebla

verdes arrozales
bueyes atascados en el lodo
cimas que de blancura en otra lengua
reverberan
hombres que hacen el amor
a sus mujeres
de algún modo distinto

allá será, imagino,
sin apelar a Heráclito de Efeso
un río diferente

porque aquí es solo un olor de muerte
y pudrición
un tapete de inflamadas escamas suspendidas
y ojillos apagados
una mancha de aceite y agua jabonosa rumbo al mar

domingo, febrero 15, 2009

Dim Sum

En los sucios canastillos de bambú
sobre el bracero de piedra
-la humeante flor de arroz
sus petálos cerrados de blancura-
el Dim Sum vaporiza
lentamente

digo en mi lengua

Le Quay Zheng traduce para mí
sin embargo
las palabras
los gestos
las miradas de vivaces parroquianos
en el pequeño puesto
sobre el callejon de las orquideas:

de una lengua a otra lengua a otra lengua
la vieja de la grande joroba
y las jóvenes muchachas
y el barbero sentado en la mesa más próxima
dicen come

y yo obedezco

martes, febrero 10, 2009

Hong Kong

Perdido
un extranjero ahora
completamente
en estas tierras

un hombre ciego agitando sus brazos
en el hangar de los increibles sonidos
incomprensibles

no hallan eco
mis palabras
los nombres en los que un dia fui instruido
amorosamente

como decir pan o hermana
y sentir solamente un punado de arena saliendo de la boca

nadie entiende este modo de decir mi humanidad
tan pequena

he venido del otro lado del mundo
donde se come
y se ama
y se muere
de algun otro modo
-les digo-

y todos asienten con feliz desconcierto
y continuan
sobre las angostas avenidas de Hong Kong
su camino

martes, octubre 14, 2008

Sería Bello

Sería bello
de pronto
ver un flor inmensa
abriéndose
en medio de la calle
brotando de las alcantarillas
como un monstruo violeta

algo
que súbitamente/finalmente
sucediese
entre nosotros:

medianamente luz
―reclamo―
o fuego
o cuerpo
o desnudez

una jícara de agua
sobre las soledades

un tibio río de pan
una fuente de pájaros
recién acabaditos de nacer
en medio del asombro

una lentísima procesión de sordomudos
desnudos a la horca

sería bello
desllorar de una vez todo
tanto y tantísimo y acaso un poco más
suavísimas plumas por los ojos
pequeños estropicios
los días que sí y que no
y los restantes

ver esta ciudad
sus barcos
sumergiéndose hasta el fondo
en un mar vastísimo
vastísimo
de mierda

sería bello
estar por una vez
ebrio de gozo
silbando la canción de la victoria
desde el púlpito
fumar un cigarrillo

mandar todo al carajo

domingo, septiembre 21, 2008

Juan Puc

En esta esquina
Ala luz de la noche solamente poblada
macarenísima santa
ofrece los montes estriados de sus senos
la piel que en ellos circular se revienta
la altiva serenidad de sus pezones

en otro tiempo Juan Puc
macarenísima
hijo de pescadores
oriundo de Hol Box
en Yucatán

detestado
dices
públicamente escarnecido
llevado de la mano hasta el manglar
secretamente tocado
por tus tíos

Ay! me dices
como miraste un día
con tu padre
bajo las verdes aguas
de aquel mar cristalino
los tristes tiburones
girar bajo la embarcación
como bestias dormidas

Ay! pensaste
que tristeza esa vida
que te daba tu padre y que tenías
a toda costa que vivir
entre la pesca constante y el desuello
por las horas de las horas
y los días de los días
amén mi macarena


por eso de algún modo
algún día que ya no rememoras
te fuiste nomás
lejos muy lejos
ay pero que tanto!
(me dices y te ríes)
como hicieran los otros
y otros otros
seguirán haciendo

y aquí llegaste un día
me cuentas
un día nomás como cualquiera
con apenas las nalgas
como prenda
y el corazón henchido
muchacha
de ilusiones

querías ser bella
te dijiste
encontrar un marido un novio lo que fuera
y entonces Raquel de Michoacán te enseñó el arte
de hacer los genitales invisibles
con un poco de maña
muchos dolores
los vendajes
Maritza de Sonora te prestó tus primeros tacones
un vestido floreado a media pierna
los aretes de falsa pedrería
Julia de Taxco te maquilló aquella primer vez
y parecías quinceañera
hermosa toda
corroída filigrana

más tarde vinieron las primeras siliconas
el dolor de la piel lentamente expandiéndose
hacia afuera
las lágrimas de dicha
quieres creer
un par de senos enormes suspendiéndose
virgen morena
sobre tu costillar de niña pescadora

luego el colágeno
extensiones
una voz cada vez menos tu voz
una presencia

aprendiste el inglés suficiente para las transacciones
el lenguaje apropiado
la jerga del oficio

Woud you like a blow job, honey?
What would you like sweet heart?

Fuck me papi
Fuck me papi
Fuck me

Ay Macarenísima
yucateca preciosa
santa niña
ama y señora de estas bestias
antigua domadora de fieros tiburones
que todavía te asaltan la memoria
y te muerden las manos
bajo el agua

nada sé de mis padres
mis hermanos
los tíos que me tocaban con sus manos callosas
las caderas
me aseguras

en el otro extremo de la barra
alguien te llama
guiña un ojo
ofrece una bebida

bye papi
hablamos luego
me prometes
me besas la mejilla
un tercio de la oreja

y te lanzas al agua
tan oscura
en este bar tan sucio
y arruinado

yo veo comos se aleja
ese hipil tan blanco que te viste
tu chongo de matrona
ese olor de muchacha
Juan Puc
que te corona

miércoles, junio 25, 2008

Parque Dolores

en este parque alguna vez
hubo un cementerio indio
―me dicen―
ándate con cuidado
los espíritus a veces
se encoleran

para fundar el parque
exhumaron los pocos cuerpos
rescatables
es decir aquello que aún dormía bajo la tierra
con los ojos abiertos y las manos
a la altura del costillar entrelazadas:
sólo un cúmulo de blancas osamentas incompletas
cráneos fragmentados por el tiempo
pedernales que alguna vez hicieron fuego
en la memoria
frente a un altar florido
cuentas de barro
puntas de flecha ensangrentadas
una trenza larguísima
increíble

había
también
bajo la tierra
crucifijos

los venerables jesuitas
querían hacer acompañar de cristo
a los infieles
en su pase al submundo

pero no había ya mucho
sin embargo
cuando esas grandes máquinas
empezaron a excavar
sobre esta tierra sagrada

casi trescientos años
bajo este páramo frío
y septentrional
habían convertido aquella carne india
en árboles
y ardillas
tal vez pájaros

los fragmentos restantes
de la historia
sin embargo
fueron pulverizados
y reunidos
en una urna de concreto

las autoridades municipales
transformaron el parque
sepultaron bajo una plancha de concreto
fuentes
corredores
y un tapete de césped
una historia de sangre
y herejía

en la verde explanada
algo parecido a un indio
en pie de guerra
un monumento
de bronce terminado
fue colocado con mucha ceremonia
en medio de una fuente

domingo, junio 08, 2008

Zatcha Nemov

En el pequeño mercado itinerante
de la Market Street
bajo un toldo de plástico amarillo
Zatcha Nemov
el joven ruso de las manos nervudas
y gestos delicados
forzaba la sonrisa
detrás del mostrador
a los transeúntes

alineadas
las botellas de vodka
relumbraban al sol
sobre la mesa

como zorras cansadas
dormitaban las shapckas


múltiples
concéntricas
siempre ocultando algo
muy dentro de sí mismas
aburridas
las matrushkas regalaban un guiño a los viandantes
bajo una capa de barniz
resquebrajado

¡Russian vodka!
Gritaba Zatcha Nemov
¡Russian vodka!
el joven ruso de los ojos de tigre
siberiano

algo de tundra inalcanzable
el turbio timbre de su voz
algo de nieve endurecida en los caminos
sus labios apretados

Zatcha Nemov
el Ruso pobre de la Market Street
nos vendía vodka
casacas
y matrushkas

la imagen crepuscular del abandono
y el exilio
en esta inmensa patria
trampa imposible
de librar